Trabajando en la nube

Estoy teniendo un fin de año muy ajetreado y tengo que reconocer que me está costando arañar tiempo para actualizar esta bitácora. Tras un puente de la Constitución atípico, que comenzó con el cierre del espacio aéreo nacional, continuó con 39º de fiebre y terminó con una afonía severa, el pasado jueves fui a trabajar a la oficina y el día de ayer lo aproveché trabajando desde casa con total normalidad. Entre otras razones porque comenzaré la próxima semana con un viaje de negocios al extranjero y lo último que me conviene es una recaída.

El teletrabajo es uno de los temas que he tratado en varias conversaciones recientes y no me cabe ninguna duda de que se trata de una tendencia que irá a más. Los avances tecnológicos permiten que muchos profesionales, entre los que me encuentro, puedan realizar sus funciones ya no desde su domicilio, sino prácticamente desde cualquier lugar. ¿Instrumentos necesarios? Un ordenador con acceso a internet (y, puestos a pedir, un smartphone).

Ha transcurrido ya más de medio año desde que me incorporé a la plantilla de Julfer y en este lapso de tiempo he podido comprobar que se trata de una empresa moderna (certificaciones de calidad, software de gestión integral implantado –erp-, fuertes inversiones en la automatización de la producción, etc. ) y que cuenta con un equipo directivo joven de edad y, lo que es más importante, de espíritu, que está confiando en mí lo suficiente como para permitirme que utilice herramientas que quizás aún no son habituales, pero que lo serán. Herramientas que permiten que un profesional sin acceso a su equipo informático habitual pueda trabajar perfectamente, como es mi caso.

Se me ha dado la oportunidad de ir introduciendo diferentes soluciones que utilizo persiguiendo mejoras en cuestiones como productividad, flexibilidad y seguridad. El pasado viernes disponía de mi portátil de empresa, es cierto, pero podría haber trabajado perfectamente con cualquier otro. ¿Cómo? Gracias a las posibilidades que nos ofrece “la nube”:

  • Gestión de correo electrónico y agenda con Google Apps.
  • Gestión de documentos con aplicaciones ofimáticas como las que ofrecen Google o Zoho, aunque en casos concretos siempre sea posible recurrir a “suites de escritorio”.
  • Uso compartido y sincronización de archivos, copia de seguridad de los mismos y “caja negra”: DropBox.
  • ¿Mensajería instantánea y comunicación mediante voz IP? Skype, solución que me parece preferible porque está consolidada y ofrece la posibilidad de gestión desde cuenta corporativa (es perfectamente escalable).
  • Naturalmente el uso intensivo de uno o más navegadores es imprescindible, pero minimizando las dependencias. Por ejemplo, gestionando los favoritos mediante agregadores como Blinklist (que es el que estoy utilizando actualmente, aunque me decantaría por Delicious tan pronto se permitiese el uso de cuentas de usuario no vinculadas a Yahoo!).
  • Todo esto sin olvidar plataformas sociales como Slideshare, YouTube, redes sociales profesionales como Xing o LinkedInmercados electrónicos (Kompass, Alibaba, EC21, etc.) y un abanico cada vez más amplio de servicios que no dependen de aplicaciones instaladas en nuestro equipo o disponibles en la red de la empresa (conversión de archivos, videoconferencia, etc.).

¡Y qué decir de los terminales móviles! Éstos se merecen una entrada aparte.

Este tema me interesa desde hace años. A pesar de que para un profesional que no dispone de conexión ubicua a la red a veces puede presentar alguna que otra dificultad (en el extranjero no siempre se dispone de una conexión a mano), me da una gran tranquilidad el hecho de saber que si le pasa algo al equipo que llevo encima no va a ocurrir nada grave. Nadie está exento de averías, robos, baterías que fallan… y tener la completa seguridad de que con disponer de cualquier otro equipo con conexión a la red es posible estar plenamente operativo en cuestión de minutos no tiene precio, amigos.

Sin duda cada vez disponemos de más y mejores posibilidades para incrementar nuestra productividad y nuestra calidad de vida: racionalizando agendas e inversión de tiempo en transporte, trabajando en equipos dispersos geográficamente (edición colaborativa de documentos en tiempo real, innumerables posibilidades de comunicación), etc. Hagámonos cada vez más dueños de nuestro tiempo, de nuestras vidas. Está en nuestra mano.

Y para cuando el teletrabajo no sea una opción… seguro que estas “25 ideas prácticas para trabajar en la oficina” os vendrán de perlas ;)

Share
Tagged . Bookmark the permalink.

4 Responses to Trabajando en la nube

  1. Interesante colección de herramientas, y especialmente, interesante el planteamiento que supone el utilizarlas!

    Como se suele decir, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Es muy habitual en las empresas que, a pesar de los servidores existentes, los usuarios guarden gran cantidad de información en el disco duro de su PC, con lo cual, además de habitualmente no poder acceder desde otro sitio, cuando éste falla puede haber una importante pérdida de información, puesto que lo de las copias de seguridad es algo que tampoco se suele hacer, y menos el usuario “típico”.

    Pero además, la última frase que utilizas es un aspecto fundamental, el acceso a través de múltiples opciones nos da una gran potencia en la gestión del tiempo (y transformable en dinero, al fin y al cabo), a la cual no tendríamos acceso de otro modo.

    Un abrazo
    Pablo Rodríguez

  2. David Blanco says:

    Hola!

    ¿Copias de seguridad en la nube? Como complemento de una política seria de copias de seguridad en soportes físicos que tengamos siempre a mano me parece muy bien, como única estrategia de copia de seguridad, me parece cuanto menos temerario.

    Ya ha habido casos de servicios de backup remoto que echan el cierre unilateralmente dejando “en pelotas” a todos sus clientes. También pueden ser “víctimas” de fusiones, adquisiciones, etc. En este sentido sigo siendo un “nubescéptico” :)

    ¡Con lo poco que cuesta implantar una política de copias de seguridad decente!

    Un saludo

  3. Alfaya says:

    Hola Pablo, tal y como indicas tenemos aún mucho por hacer en formación tecnológica para que estos adelantos nos faciliten la vida, en lugar de complicárnosla. ¡Muchas gracias por enriquecer la entrada con tu comentario y un abrazo!

    Bienvenido David, este tema no es nuevo para nosotros ;)

    Como sabes estoy totalmente de acuerdo contigo en que merece la pena ser un poco “paranoico” con estas cosas y tener copias de seguridad redundantes. A ver si saco un ratillo y dedico una entrada a la cuestión de la seguridad en la nube, que la cosa tiene miga. ¡Cuidate mucho!

  4. Pingback: La innovación como actitud (1) | JFA

Leave a Reply