Internacionalizando (II)

Leonardo Da Vinci - Hombre de Vetruvio

Tras los pasos de Leonardo

Siguiendo los pasos de Leonardo, sí, pero en el mundo empresarial. Como sabéis, el Humanismo fue un movimiento regenerador vinculado al Renacimiento que defendía la necesidad de retomar el humanismo griego del Siglo de Oro, siempre desde un punto de vista antropocéntrico. Por definición, el humanista era un hombre consagrado al estudio de todas las disciplinas en el campo del saber, un erudito.

Todo esto viene a cuento a raíz de la entrada que publiqué el mes pasado bajo el título “Internacionalizando (I)”. En el ámbito de la internacionalización es posible -diría incluso que deseable- un elevado grado de especialización, que suele darse en las empresas de gran tamaño: así, en el mundo del comercio internacional es habitual toparse con profesionales hiper-especializados (analistas de mercados, especialistas en logística, especialistas en fiscalidad internacional, etc.). No obstante, hay tres perfiles que se ven abocados a emular a Leonardo Da Vinci convertiéndose en auténticos especialistas-generalistas con visión global de negocio:

  • Por una parte, el máximo responsable de la organización. Aunque pueda -y deba- delegar infinidad de actividades, necesita conocer su negocio mejor que nadie y, por tanto, no tiene otro remedio que familiarizarse con su funcionamiento a todos los niveles.
  • Por otra parte, el responsable de acometer el proceso de internacionalización en cualquier empresa de tamaño pequeño o mediano. Este profesional todoterreno va a tener que convertirse en evangelizador, planificador, ejecutor y máximo responsable de un proceso que, en realidad, nunca termina. Un auténtico hombre-orquesta, vamos.
  • Por último, el consultor especializado en procesos de internacionalización. Yo diría que es similar al perfil que he descrito en el párrafo anterior… pero con la diferencia de que no ejecuta.

A vista de águila

Bien, ¿y cómo puede conseguir un profesional un punto de vista “panorámico” sobre la actividad empresarial? Desde mi punto de vista, contando con:

  • Formación multidisciplinar.- Una base sólida de conocimientos sobre diferentes áreas complementarias es un punto de partida inmejorable para poder contar con una perspectiva lo más amplia posible sobre las diferentes necesidades que presentarán las diferentes áreas funcionales de una compañía.
  • Experiencia multisectorial.- Puesto que puede convertirse en una fuente inagotable de sinergias. Búsqueda de analogías ante problemáticas similares -que no iguales-, extrapolación de soluciones, aplicación directa en actividades de I+D+i y búsqueda de nuevas oportunidades, etc. Servicios y productos. Diferentes ciclos (de empresa, de vida de producto, etc.).
  • Experiencia en diferentes áreas funcionales.- Esto es sinónimo de contar con una visión general sobre los diferentes departamentos de la empresa y cómo se imbrica su actividad, así como de la problemática específica de trabajadores con perfiles muy diferentes. No cabe duda de que un profesional que sepa lo que implica planificar la producción, supervisar la carga de un camión, colaborar en el diseño y la implantación de un crm, negociar con clientes y proveedores, facturar y preparar albaranes, redactar una nota de prensa o realizar el análisis de un mercado concreto es una garantía de versatilidad y comprensión profunda del funcionamiento de una empresa.

Y lo digo con conocimiento de causa…

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